Circuito Dientes de Navarino | 2026

Descripción y planificación del proyecto.

  • Lugar de destino: Dientes de Navarino
  • Ruta / sector: Isla Navarino – Puerto Williams
  • Rama: Trekking
  • Itinerario:
    • 4 de febrero Salida de Temuco-Puerto Montt
    • 5 de febrero Puerto Montt-Punta Arenas-Puerto Williams(Ferry)
    • 7 de febrero llegada a Puerto Williams, comienzo del circuito.
    • 12 de febrero retorno a Punta Arenas
    • 13 de febrero retorno a Temuco
  • Dia de salida: 04/02/2026.
  • Dia de regreso: 13/02/2026.
  • Participantes:
    • Jennifer Gutiérrez
    • Alejandra Jaramillo
    • Katerine Montenegro
    • Sebastián Riquelme
    • Daniel Sepúlveda
    • Pablo Riquelme

Relato:

Antes del sendero

El viaje comenzó el 4 de febrero de 2026, pero en realidad había comenzado antes, en conversaciones, en mapas abiertos, en listas de equipo y en esa mezcla de entusiasmo y respeto que aparece cuando uno sabe que va hacia algo grande.
Salimos desde Temuco rumbo a Puerto Montt, en un tránsito que fue cambiando de ritmo a medida que avanzábamos hacia el sur. Luego el vuelo a Punta Arenas, y finalmente el ferry. El 5 de febrero a las 16:00 horas, subimos a la embarcación que nos llevaría durante 32 horas por el canal Beagle. Hubo momentos de silencio colectivo, de miradas largas hacia el horizonte, de entender sin decirlo que estábamos entrando a otro tipo de experiencia. Fue también ahí donde apareció la primera decisión importante: el clima venía inestable, y decidimos adelantar el itinerario en un día. Ese fue el verdadero umbral, el viento no era incomodidad era advertencia, no era ansiedad, era lectura.

Día 0 Llegar al borde del mundo

El 7 de febrero a la 01:00 am, llegamos a Puerto Williams. La oscuridad era total. El frío, inmediato,había algo en el ambiente que no se parecía a ningún otro lugar: una mezcla de aislamiento, crudeza y belleza contenida. Dormimos un poco ,pero más que descanso, fue una pausa.

Día 1 Aprender a caminar en viento

A las 11:00 de la mañana, llegamos al punto de inicio del trekking. Ese primer paso siempre es simbólico, no porque sea el más difícil, sino porque marca el momento en que ya no hay retorno inmediato. Desde entonces, todo es proceso. El inicio del circuito está marcado por un bosque subantártico denso, dominado por lengas, ñirres y un sotobosque húmedo cubierto de musgos, líquenes y raíces expuestas, se va por un sendero que sube con decisión y el bosque comienza a abrirse poco a poco, dejando paso a un paisaje más expuesto a medida que se asciende, los árboles se achican, se retuercen por el viento y aparece una transición clara hacia un paisaje más expuesto. Una vez ya en la cumbre del cerro la bandera fue ahí donde el viento empezó a mostrarse sin suavizarse, no era una brisa incómoda era una fuerza constante, que obligaba a estabilizar cada paso, a ajustar el cuerpo, a estar presente ,es el momento en que uno entiende dónde está realmente. El grupo comenzó a acomodarse se definieron ritmos, se ajustaron cargas, se observaron silencios,nadie hablaba de “llegar rápido”, se hablaba sin palabras de avanzar bien y seguros. Ya en la laguna del Salto, instalamos nuestro primer campamento en este lugar el cuerpo ya había entendido algo fundamental, aquí no se impone el ritmo, se negocia con el entorno.

Día 2 La humedad, el barro y la paciencia

El segundo día trajo un cambio de tono,el paisaje cambia a zonas abiertas con presencia de turbales, un sin fin de lagunas que aparecen como espejos irregulares, rodeadas de roca.
Cerca de la Laguna Escondida, la lluvia apareció sin dramatismo, pero con persistencia ,el paisaje era hermoso, pero exigente,el barro atrapaba los pies, la humedad se filtraba lentamente, y cada paso requería más energía de la esperada,aquí el desafío dejó de ser sólo físico y se volvió mental. El concepto de “buen clima” se volvió relativo, no se trataba de sol o lluvia, sino de si el entorno permitía avanzar con seguridad, el grupo respondió bien,se mantuvo cohesionado, atento, tomando decisiones en conjunto,no hubo errores grandes y en este tipo de lugares, eso ya es un logro. A medida que ganábamos altura, el paisaje empezó a cambiar, la vegetación se hizo más baja, más dispersa, con una vista directa hacia los filos irregulares y escarpados. Pasado el Paso Ventarrón entre bosques de ñirres se tomó la decisión de armar nuestro segundo campamento.

Día 3 – El paisaje deja atrás lo vegetal

Amanece despejado ,pero la presencia del viento seguía ahí como una presencia constante, pero había cambiado de intensidad. Lo suficiente como para permitirnos ordenar el campamento sin apuro, tomar algo caliente y mirar el entorno con más atención ,salimos temprano , aquí ya el cuerpo se sentía más pesado que el primer día, pero también más adaptado. Esa mezcla extraña donde el cansancio ya no sorprende, pero tampoco limita del todo.El tercer día tenía nombre propio: “Paso Virginia” ,sabíamos que era uno de los tramos más complejos del circuito,pero saberlo no es lo mismo que estar ahí. El descenso comenzó de forma progresiva, pero pronto se volvió más pausada, roca suelta, pendientes marcadas, viento constante, cada paso exigía concentración cada movimiento debía ser intencionado, no era un lugar para distracciones. El grupo avanzó lento, pero firme se priorizó siempre la seguridad por sobre la velocidad,hubo momentos de silencio total no por cansancio, sino por foco y al cruzar, no hubo celebración exagerada sólo una sensación compartida “lo hicimos bien”.Este tramo puso a prueba no solo nuestra preparación física, sino también nuestra preparación mental y nuestra capacidad de trabajo en equipo.

Día 4 – Salir del circuito: entender la decisión

La vegetación vuelve a aparecer con más fuerza: arbustos, lengas más altas, zonas menos erosionadas, Después de la dureza del paso, este tramo permite observar más, respirar distinto, incluso disfrutar sin tanta tensión. Pero es en este punto donde ya da esa sensación de que el paisaje empieza a soltar, aparece una mezcla emocional entre satisfacción, cansancio y una cierta nostalgia anticipada, porque el circuito ya empieza a cerrarse.

El 10 de febrero a las 16:00 horas, salimos del circuito,llegamos a Puerto Williams y entonces, el clima cambió. Al día siguiente, las condiciones empeoraron significativamente: lluvia más intensa, viento más fuerte, incluso nieve,fue en ese momento donde la decisión tomada en el ferry ,adelantar el itinerario,cobró todo su sentido,no fue suerte,fue anticipación, experiencia, y respeto por el territorio.

Después del trekking

Ya fuera del circuito, Puerto Williams se sintió distinto, la lluvia y la nieve transformaron el paisaje en algo aún más austero y hermoso, había una calma distinta, una sensación de haber atravesado algo importante. Hubo tiempo para caminar sin mochila, para comer bien, para reír, para recordar momentos del trekking. El grupo ya no era el mismo que salió de Temuco, había más confianza, más conexión, más historia compartida.

El 11 de febrero, iniciamos el retorno,la avioneta hacia Punta Arenas se retrasó cerca de dos horas por condiciones climáticas, nada fuera de lo esperado en este territorio. Luego vino el avión a Puerto Montt y el bus a Temuco.

Cierre : Lo que deja el Fin del Mundo

El circuito Dientes de Navarino no es sólo un trekking, es un espacio donde las decisiones importan, donde el clima no se negocia y donde el grupo se vuelve fundamental ,es un lugar que no se deja dominar y tal vez por eso mismo enseña tanto. Porque al final, lo que uno entiende no es cómo conquistar el paisaje, sino cómo pertenecer aunque sea por unos días a él.

Galería fotográfica de la actividad