Descripción y planificación del proyecto.
- Ruta / sector: Torres del Paine/Valle del Silencio, Homenaje 5.10-/ Torre Norte
- Rama: Escalada
- Lugar de destino: Escalada en Torres del Paine
- Itinerario: Entrada Parque- Valle del Silencio – Caja Bonington – Cumbre – Valle del Silencio – Campamento Japonés- Entrada Parque
- Dia de salida: 02/02/2026.
- Dia de regreso: 05/03/2026.
- Participantes:
- Erardo Leal
- Rubén Sepúlveda
Relato:
Son las 04:00 am y suena la alarma, nos sentimos frescos, el cuerpo liviano, el ánimo arriba. Es el día, ese día por el que trabajamos por bastante tiempo, ese día con el que soñamos, en mi caso desde hace años. El plan es un poco distinto, hemos cambiado Taller del sol por Homenaje, una vía más corta y en la que además va otra cordada que conoce la aproximación. Rubén a fundir nieve para el desayuno, yo preparando los potajes de avena y fruta, ordenando el vivac y preparando todo para salir. A las 5:30 h los chicos del CAB pasan por nosotros y comenzamos la caminata por una empinada morrena, montándonos sobre rocas que son los vestigios de lo que alguna vez fue parte de las torres. Comienza a amanecer y con ello la temperatura desciende, caminado no se siente frío, pero claramente será un día estricto climatológicamente hablando. La noche anterior llovió y nevó, la baja temperatura hace que aún de día quede nieve y el frío se cuele por nuestras extremidades. Después de 1 h de caminata estamos en el comienzo de una zona donde nos encordamos para luego de unos 80 m de trepada nos encontremos al pie de vía. La otra cordada conocía la aproximación y nos ayudaron a llegar hasta allí, así que nos parece justo que sean ellos quienes comiencen la escalada.
A las 8:30 h Rubén toma el testigo y comienza con el primer largo, se mueve eficientemente y confiado, puedo notarlo por la distancia de los seguros. Quizás esa confianza y lo delicado de la vía por los restos de nieve, hacen que resbale y vuele. Comenta que todo está bien y continúa escalando, en pocos minutos está en la reunión y yo comienzo a prepararme para subir. Mientras escalo no puedo creer las condiciones, el frío me adormece manos y pies, tirito mientras escalo y todas las tomas tienen nieve y verglass (esa fina capa de hielo que se posa sobre la roca) este día soñado se estaba haciendo un poco una pesadilla. Entre toda la incomodidad llego a la reunión con más ganas de abandonar que de otra cosa. Rubén me da ánimos, me traspasa el material y sin mucho pensar, sino más bien de forma instintiva continuo con el siguiente tramo. La primera parte es muy disfrutable, pero luego un tramo muy descompuesto exige precisión y calma, cualquier roca suelta tiene muchas chances de caer sobre mi cordada. Un pequeño paso de travesía muy fino y continúo unos metros hasta la reunión, en nada Rubén está conmigo listo para afrontar el siguiente largo.
Entre la incomodidad del frío y anhelando el más pequeño rayo de sol, continuamos la escalada, todo muy silencioso. Cada uno sabe lo difícil que está siendo la vía y aunque siempre cantamos y bromeamos, este día discurre de forma diferente, solo se escucha el movimiento de los seguros y su golpeteo sobre la roca. A eso de las 16:30 h estamos saliendo a la zona alta de la torre norte, nos quedan 300 m de trepadas y el largo cumbrero. De forma casi providencial el calor del sol se posa sobre nosotros, con ello surge la alegría y el desenfado. Lo difícil ya está hecho, ahora queda ser eficientes y cobrar el premio. Afrontamos las trepadas encordados avanzando tramos en ensamble, de forma rápida y sin contratiempos, disfruto correr sobre la roca, avanzar sin pensar más que cada cierto rato en poner algún seguro por las dudas. Luego en un momento estamos al pie del largo cumbrero. A decir verdad, me hago un poco el loco para que Rubén lo lidere, aunque es retrospectiva creo que le terminé dando un gran regalo. Ordenamos el material y comienza con eso últimos 12 m de placa que se deja escalar y permite coronar la cumbre. En unos minutos escucho su grito y no queda más que disfrutar la emoción, escalo rápidamente y ya nos encontramos en la cumbre. El día ha despejado, no hay viento, es el mejor regalo luego de soportar el frío todo el día. Siguen los gritos, los abrazos y las fotos de rigor. Disfrutamos plenamente el momento, compartimos algo de comida mientras baja la euforia y damos paso brevemente a la reflexión, a los sentimientos profundos que nacen del logro, de ver materializado el compromiso, la organización y el arduo entrenamiento. La cumbre de la torre norte nos acepta y nos permite disfrutar del sobrecogedor paisaje que frece el parque, lleno de montañas, lagunas, frondosos valles e imponentes glaciares.
Como se suele decir, la verdadera cumbre es cuando vuelves a salvo y con esa premisa comenzamos el descenso. Sabiendo que por la naturaleza de la vía los atascos de cuerda estarán a la orden del día. De forma eficiente y siendo cariñosos con las cuerdas comenzamos el descenso, casi sin atascos o con situaciones que solventamos rápidamente. Solo el sexto rapel se nos resiste y nos obliga a subir nuevamente, Rubén se ofrece y en un rato está nuevamente junto a mí. Continuamos con las últimas luces del sol austral, ese que convenientemente acompaña hasta muy tarde en verano. A las 00:00 h estamos en el pie de vía y luego de una caminata por la morrena estamos en vuelta en el vivac, descansamos unos minutos y continuamos descendiendo, pues el pronóstico no es nada alentador y la protección el bosque en el camping japonés es la mejor opción. Ya instalados y con las primeras luces del día siguiente nos metemos, más bien nos arrastramos dentro de la carpa a descansar. No hay tiempo de pensar ni disfrutar, el cuerpo solo pide descanso. Durante el día continuamos el retorno y por la tarde ya estamos en Puerto Natales felices, con la satisfacción y calma que ofrece el haber completado tan importante desafío. La Patagonia nos mostró su carácter y por esta vez con un poco de suerte, salimos airosos.